La familia tradicional
La familia tradicional
La Mujer hasta bien entrado el siglo XX estaba fuertemente asociada a la casa y a la familia. Se encargaba de la organización doméstica, y en los ambientes rurales, también de labores del campo. Aparece en actividades como: cuidado y atención al esposo en una atmósfera de obediencia y sumisión, y en relación a sus hijos, la protección, crianza y educación. Sobre ella recaía la atención y cuidado de las personas, la cocina, costura, compra de ropa y muebles, etc. Sus funciones se asociaban al papel de madre y esposa. Como atributos aparecían: ser buena madre, trabajadora, sobria, servicial, buena organizadora, saludable y limpia. Al Hombre le correspondía: como esposo, el cuidado y protección de la esposa en una atmósfera de autoridad. En relación a los hijos, la ayuda para el propio autocontrol. Ponía firmeza y rigidez educativa. En relación a la casa, la función pública, el trabajo y mantenimiento económico del hogar. En relación al trabajo, la división sexual era una norma clara. La concepción de la mujer y de la familia cambió muy poco hasta principios del siglo XX. Con frecuencia los matrimonios eran concertados por los padres. El hombre debía cumplir su función de marido y padre, pero su libertad sexual no era mal vista. La mujer permanecía en casa.

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